Creo que la descripción
que dio Dickinson al final del concierto lo resume todo “Awesome”.
Ya son unas
cuantas veces las que he visto a Iron Maiden en directo y la verdad he de decir
que son el tipo de grupo del que siempre esperas mucho y alguna vez puedes
llevarte un chasco (como lo de Valencia hace unos años por ejemplo). Esta vez
no podía ser menos y con el anuncio de que iban a rememorar el mítico Maiden
England del ’88 pues acudimos con la emoción a flor de piel.
El concierto en
Oberhausen, una población a unos 75km al norte de Colonia, colgó el cartel de
no hay entradas hace ya varios meses, pero por suerte, en una pagina web (http://www.fansale.de/fansale/)
que da la posibilidad de comprar y vender entradas entre los fans de un modo seguro, encontré dos entradas a precio incluso menor que el oficial,
bueno, con las comisiones y el envío salió mas o menos igual. El caso es que
apenas cuatro días del concierto y ¡teníamos entradas!
Llegamos a Oberhausen
con bastante tiempo y con suerte encontramos aparcamiento en uno de los últimos
parkings, no sin antes hacer una buena cola de espera y aparcando en una zona
no precisamente marcada como plaza, jejeje
Enseguida
enfilamos hacia el evento y descubrimos que era al aire libre, yo pensaba que
era en un recinto cerrado. Bueno, después de visto el mogollón de gente (unos
26500 según los diarios alemanes http://www.derwesten.de/staedte/oberhausen/26-500-fans-feiern-die-metal-legenden-iron-maiden-in-oberhausen-id8155905.html) estaba claro que no cabíamos en el interior.
El escenario estaba montado en el parking del estadio con un montón de casetas
de bebida y comida alineadas detrás de la torre de luz y sonido. La verdad es que
impedían un poco la visión pero bueno.
Hacia un sol
abrasador, eran las 18.30 todavía, y pedimos unas cervezas y buscamos la sombra
de uno de los puestos, mientras de fondo empezaban los primeros teloneros,
Ghost, que sonaron entre mal y muy mal. Aprovechamos el primer descanso para
dar una vuelta por el recinto, por todos los tenderetes de merchandising, y
para sorprendernos por encontrar un puesto con gominolas y otro de patatas típicas
belgas con una cola enorme.
Con un acopio de
gominolas para pasar el rato, nos acercamos un poco al escenario para ver a
Sabaton que tocaban justo antes que Maiden y a los que me apetecía escuchar. Dieron
un buen concierto con casi todo cortes de su ultimo disco, aunque el cantante se
puso un poco pesado hablando demasiado entre canciones. Me hizo gracia el
comentario de que en otros sitios a los fans se les oye gritar el nombre del
grupo entre canciones y en Alemania solo se oye “noch ein Bier”, pero en parte
era la realidad, sobre todo porque la gente había pagado para ver al grupo
principal aunque bueno, quizás algunos solo pagaron por la excusa de beber
cerveza sin parar.
Y por fin llego
el esperado momento, sin siquiera quitar las telas negras del escenario
empezaba a sonar el “doctor, doctor” (famosísimo cover de los UFO) y todo el
mundo tomaba posiciones porque aquello empezaba.
Sin mas por fin quitaron las telas negras que cubrían el escenario celeste con las imágenes del disco “Seventh son of a seventh son” y empezaron con el poderoso “Moonchild”. A partir de ese momento el publico se entrego por completo al repaso de un éxito tras otro como “Can I play with madness”, “2 minutes to Midnight”, “The number of the Beast”, “The trooper”, “Run to the hills”, “Wasted years” o “Iron Maiden”. A destacar “The Prisoner”, “Afraid to shoot strangers” o “Phantom of the Opera” por ser canciones que no se prodigan en sus conciertos pero que constituyen grandes himnos de la banda británica. Ver tocar en directo “Seventh Son of a Seventh Son” fue algo increíble, seguida sin parar por “The Clairvoyant”. El momentazo de “Fear of the Dark” con la multitud dejándose la voz ponía la piel de gallina.
Un muy pequeño parón
para ir a los bises con el discurso de Churchill dando la entrada a “Aces High”,
“The Evil that men do” y “Running Free” con las que se cerró el apoteósico espectáculo.
Quizás falto únicamente
“Hallowed by the Name” pero mas porque nos hemos acostumbrado de que sea el
cierre de los conciertos que otra cosa. También hay que decir que Bruce, a
pesar de mantener un vozarrón increíble, no esta ya para tantas alegrías.
A destacar el
buen hacer de todo el grupo, del increíble Steve Harris al bajo, alma mater del
grupo, de las guitarras de Adrian Smith and Dave Murray haciendo el trabajo
duro en los increíbles solos, del también genial Janick Gers con su peculiar
estilo subiendo el mástil de su guitarra hacia el cielo y su divertido andar
por el escenario que contribuyo como nunca al sonido increíble de la banda, de
Mr. Nicko McBrain escondido detrás de su batería al que pudimos ver en toda su
intensidad a través de las pantallas gigantes. Y mención especial al
incombustible Bruce Dickinson que corrió, salto y animo al personal del
principio hasta el final, incluso con el peinado ridículo que se planto para el
“Seventh son of a Seventh son”.
En fin, un concierto para recordar. Scream for me Oberhausen!!
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