lunes, 4 de noviembre de 2013

Wild West - Una aventura inolvidable (día 11)

Dia 11: San Francisco - San Francisco (0 millas)

Nuevo día de descanso, y esta vez seríamos buenos y dejaríamos las motos aparcaditas en el hotel. Estas ciudades no son muy amigables para el tráfico y hacía un día estupendo para pasear, a pesar del viento reinante. Incluso nos sorprendimos con  las vistas desde la ventana del hotel con el Golden Gate sin su característica capa de niebla.
Echamos a andar en dirección al puerto con idea de intentar conseguir entradas para visitar Alcatraz.  Al parecer hay que comprar las entradas con varios días a una semana de antelación porque están muy demandadas así que tuvimos que contentarnos con ver la maqueta y hacer unas fotos a la isla donde estuvo encerrado Al Capone desde lejos.

Cambiados los planes decidimos subirnos a un bus turístico en el que debido a la gran afluencia de gente o bien porque nos vieron buenos chicos nos dejaron subir gratis. La verdad es que luego vimos los buses-barco y se ve que no elegimos demasiado bien.
A pesar de todo, el bus nos haría un estupendo recorrido por las famosas calles empinadas, el archiconocido barrio chino o el centro con todos sus edificios oficiales.



Las tambien famosas casas coloniales están por todas la ciudad y le dan un toque especial. Por otra parte están también las típicas construcciones americanas, con sus escaleras de incendios o un también típico cementerio al más puro estilo de lo que vemos en Hollywood.




Por fin llegaríamos al final de la ruta del autobús turístico que terminaba como no podía ser de otra manera, en el lugar más visitado de San Francisco, el Golden Gate. Gastaríamos un buen rato paseando por los alrededores y sobre el puente, al tiempo que se celebraba una de las regatas de la America´s Cup.

La tarde la pasaríamos de compras por el centro, actividad también interesante en un viaje de este tipo. Nunca sabes lo que puedes encontrar. Nos recogimos prontito, las calles empinadas de esta ciudad son muy cansadas cuando no se pueden hacer subido a lomos de una Harley. Al día siguiente nos esperaban más emociones.

Continuará...
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domingo, 3 de noviembre de 2013

Wild West - Una aventura inolvidable (día 10)

Dia 10: El Portal (Yosemite) - San Francisco (200 millas)

Amanecía un nuevo día en plena naturaleza y nuestra primera tarea después de desayunar sería acercarnos de nuevo al parque nacional Yosemite a disfrutar por última vez de sus magníficas vistas a plena luz del día que se presentaba caluroso y soleado.
Diríamos adiós primero a nuestro hotelito de ensueño con su terraza al lado del riachuelo.

Sin aún haber subido el sol ya estábamos de nuevo en la carretera. Las rocas en los alrededores de Yosemite nos daban la bienvenida.

Estamos en una antigua zona glacial, y si bien ya no hay glaciares, la época del deshielo es realmente peligrosa. Fijáos en las rocas que se ven en el amable riachuelo. El agua las ha ido arrancando río arriba y arrastrado hasta allí con las crecidas. Al ver esto entendía mucho mejor las advertencias en el hotel sobre las crecidas y los posibles desalojos del hotel por las autoridades.
De nuevo estábamos en Yosemite. Y realmente es impresionante. Una pena que la época del año no acompañaba y de las famosas cascadas de agua apenas bajaba un poco de agua o bien estaban completamente secas. Con agua o son ella, ponerse debajo de estas inmensas moles de roca... nos recuerda de nuevo lo pequeños que somos.


Nuestro querido Capitán Américas nos llevó a uno de los lugares más bonitos del parque. Las fotos hablan por sí solas.


No sin pena, y sin haber visto un oso (solo vimos cérvidos), nos despedíamos del parque deshaciendo el camino andado para entrar.

Los americanos son muy agradecidos y hay una gran cantidad de carteles, pancartas y mensajes para recordar a los bomberos el trabajo en defensa de sus casas. Aprovechasmos la paradita para descansar y estirar las espaldas.

Nuestros pasos nos llevarían ahora a través de los fértiles campos de California en dirección hacia la liberal San Francisco.

Ya que no habíamos podido ver osos, al menos comeríamos en un restaurante llamado Black Bear, donde daríamos buena cuenta de unas hamburguesas al más puro estilo americano, muy muy grandes.
Con las fuerzas repuestas nos disponíamos a luchar contra el tráfico creciente para llegar hasta la liberal San Francisco. Gran atasco a la entrada de la ciudad por uno de sus puentes (no, no por el famoso Golden Gate).
Entrada triunfante en la ciudad no sin antes hacer una parada para disfrutar las vistas del skyline de la ciudad.


Llegamos a nuestro hotel perfectamente situado y con vistas inmejorables. Se podía llegar andando a la zona del puerto conocida como Fisherman´s Wharf. A pesar del cansancio acumulado nos preparamos a salir por la noche a ¿disfrutar? de las empinadas calles de San Francisco. Nos dejamos caer también por la calle más conocida (que no la mas empinada) de Lombard Street para terminar en el puerto dándonos un merecido homenaje a base de cangrejo, comida típica de la ciudad.




Un nuevo gran día que daba a su fin en nuestra aventura. El día siguiente disfrutaríamos a tope de San Francisco, pero eso queda para otra entrada.

Continuará...

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