martes, 22 de octubre de 2013

Wild West - Una aventura inolvidable (día 5)

Dia 5: Kayenta - Bryce Canyon (340 millas)

Amanece temprano el quinto día. De nuevo nubes en el cielo, que como veréis serían las protagonistas del día. Pero sin duda un día que nos arrancaría más de una sonrisa debajo del casco.
Los primeros kilómetros transcurrían de nuevo por tierras de los navajos con un paisaje espectacular a pesar de los jirones de nubes. Volvíamos a disfrutar de las formaciones rocosas del Monumental Valley con las formas más caprichosas.
Circulando por estos paisajes sino prestabas atención no te enterabas que cambiamos de nuevo de estado. Esta vez, Utah.
El cartel ya nos da un poco la idea de lo que nos esperaba en dicho estado. Montañas, agua y naturaleza en estado salvaje. Pero antes para despedirnos una mirada atras al Monumental Valley ya desde Utah.
 
Como decía Utah es sorprendente. Tuvimos que llenar los depósitos de las motos ya que nos esperaban más de 150 millas sin signos de vida humana. El primer hito del día sería "el sombrero" que veríamos a lo lejos en nuestro camino. Ya podéis imaginar porqué lo llaman así.
Nos encaminaríamos hacia las paredes rocosas que veíamos al fondo. Conforme nos acercábamos te preguntabas donde estaba la carretera por la que tendríamos que pasar.
Pero la carretera resultó ser un camino sin asfaltar. Lo que nos faltaba.. hacer off-road con una Harley-Davidson. Seguro que su fabricantes no pensaron en este uso, pero todo es posible.


Las vistas desde arriba merecieron el esfuerzo, aunque la verdad es que las motos se comportaron como campeonas y no derraparon ni una sola vez.
De vuelta a las motos después de una sesión de fotos y con las primeras gotas cayendo de nuevo.
Ya arriba el paisaje se torna verde completamente. Las gotas que caían antes se hicieron más y más gordas y más y más numerosas. En breve tendríamos que parar para que algunas artilleras poco preparadas buscaran refugio en la furgoneta y todas las cámaras de fotos se resguardaran. Nos esperaban muchos kilómetros bajo una lluvia torrencial. El mejor recuerdo que guardo de esta zona es el olor estupendo a diferentes hierbas aromáticas acrecentado por la lluvia.
Por suerte, nada dura eternamente y salimos de la zona de lluvia. Nuestro camino transcurría ahora con una suerte de montaña vertical a nuestra izquierda y el Glen Canyon a nuestra derecha. Como siempre las fotos no hacen justicia a la grandeza del paisaje. Al recordarlo se me vuelven a poner los pelos de punta.
Sin salir del Glen Canyon National Area cruzaríamos el Colorado de nuevo, un momento especial y emotivo. Es verdad que era la segunda vez que lo cruzábamos pero el río en Laughlin es muy caudaloso y no es rojo. Aquí sí hace honor a su nombre y nos recuerda los documentales que todos hemos visto.
La lluvia volvía a hacerse presente a ratos creando charcos sobre las rocas y brillos en la distancia. El paisaje no dejaba de sorprendernos a cada momento. Haríamos un pequeño alto en el camino para entrar en calor y tomar un descanso. La fauna local nos haría una visita.
Reemprenderíamos el camino hacia el Capitol Reef National Park, una zona de recreo de lo más increible en la que nos divertiríamos a tope enlazando rápidas curvas y alucinando con el paisaje.



Pasada esta zona haríamos un merecido descanso para reponer fuerzas con una estupenda comida, elaborada pero con productos muy americanos.
Retomaríamos la carretera para dirigirnos a los bosques del Dixie National Forest, una masa forestal que cubre una gran cantidad de hectáreas en el sur de Utah para dirigirnos a Escalante y Grand Staircase, una zona impresionante donde la carretera sube y sube de curva en curva hasta terminar discurriendo justo por la cima de la montaña. Casi te quedas paralizado cuando tienes un precipicio a la derecha y otro si cabe mayor a tu izquierda, el piso está mojado y no hay quitamiedos. Por desgracia no hay buenas fotos de esta zona, con las cámaras sin batería y la lluvia apareciendo y desapareciendo.



Aún nos esperaba más agua hasta llegar a nuestro destino y la noche se echó sobre nosotros. Llegaríamos al hotel y cambiaríamos la cena por un merecido bañito en la piscina y unos sandwiches comprados en la tienda.
Esa noche tocaba hacer lavandería y después de un día increible rematarlo con una bonita anécdota. Estando comiendo tranquilamente nuestra cena mientras la lavadora hacía su trabajo hizo su entrada el típico americano con sus vaqueros y su gorra, después de aparcar su pick-up. Como era de esperar (esto es muy americano) intentó entablar conversación con nosotros y resultó ser un gran motero. Incluso se fue al coche a buscar una revista en la que aparecía él con unos añitos menos al lado de una preciosa Harley Dyna, tan tuneada que apenas se distinguía el modelo. Una conversación muy amigable a pesar de que su acento no nos permitiera seguirle al cien por cien.

Al escribir esta líneas he recordado, casi como si fuera hoy mismo, todos los paisajes y las hermosas sensaciones de este recorrido, con sus paisajes imposibles, sus colores y sus olores. Para mí uno de los mejores días de toda la ruta. Un sitio al que me gustaría volver con un poco más de calma.

Continuará....

Ir al día anterior
Ir al día siguiente








Restaurantes en Colonia - Spitz


Hola de nuevo. El otro día después de empezar con el proyecto de restaurantes españoles y mientras disfrutábamos de una buena comida surgió la idea de extender el proyecto a otro tipo de restaurantes. He pensado que es una buena idea y creare  un par de pestañas nuevas en el blog, una para los restaurantes españoles y otra para otros restaurantes.

En este nuevo proyecto daremos información sobre otros restaurantes, ya sean estos alemanes o no.

Os recuerdo que no soy crítico gastronómico y desde luego no tengo ningún interés ya sea a favor o en contra de ningún establecimiento, únicamente doy mi opinión, basada en la experiencia de haber disfrutado (o no) de al menos una comida en el establecimiento.

Y para empezar con buen pie que mejor que hacerlo con un restaurante alemán. Se llama Spitz, que por lo visto es un tipo de perro (yo no tenía ni idea). Supongo que el dueño será aficionado a estos perros ya que incluso el logotipo del restaurante es la silueta del perro en cuestión como podéis ver en las fotos.

Como decía es alemán por lo que siempre podréis encontrar salchichas, patatas, "Flammkuchen" o “Schnitzel”, pero quizás no es el “típico” alemán. Digamos que podría calificarse de un poco más chic. El trato es completamente diferente al que recibes en una Brauhaus, mucho más cercano y amigable. Encontrar mesa es algo difícil, sobretodo en fines de semana.

En cuanto a la comida, bueno, hemos estado varias veces y he de decir que me ha gustado todo lo que me han puesto. Especial mención para el “Schnitzel” que es el mejor que he comido en Colonia. Tienen dos tamaños, “kleine Portion” y “Grosse Portion”. Os recomiendo que pidáis la pequeña, yo creo que es más que suficiente. La otra es para nuestros amigos teutones. También tienen cosas pequeñas para picar que están muy bien, como las típicas Fricadeller o Offenkartoffeln, muy ricas ambas. Siempre que te sientas a comer algo, en lo que te traen la comida te sirven el típico pan con mantequilla.




En relación al precio ya podéis comprobar en la foto de la carta que no es precisamente barato. En comparación con otros restaurantes se diría que es tirando a caro pero claro, se aprovechan de su situación privilegiada, muy cerca de Rudolfplatz, en una calle de compras muy concurrida, y sobre todo, de la enorme popularidad que parece que tiene pues siempre está a rebosar.

Tiene un pequeño patio interior abierto, que como os imaginaréis, está muy concurrido cuando hace buen tiempo. Puede ser también un lugar tranquilo para tomar una cerveza, además tienen “dunkel Weizenbier”!
En definitiva, me gusta.
Vamos con la ficha

Ficha:

Nombre:                            Spitz

Dirección:            Pfeilstraße 31-37

Especialidades:                 Schnitzel

Opinión general:              Positiva

Hasta la proxima..
Un saludo.