miércoles, 12 de febrero de 2014

Bullet for my Valentine - Colonia 10.02.2014


Mucho, mucho tiempo sin escribir, pero vamos a ver si poco a poco voy retomando el blog después del descanso navideño.


Y que mejor forma de hacerlo que para relatar el concierto al que tuve la suerte de asistir el lunes a cargo de los británicos “Bullet for my Valentine”.

Un nuevo recinto, en el que no había estado nunca, el Palladium Koln, acogía el evento. Resultó estar justo enfrente del E-Werk, otro recinto de conciertos y espectáculos en el barrio Mulheim de Colonia, en el que ya vi a los australianos “Airbourne”. El lugar está bien acondicionado y preparado para este tipo de eventos, si bien unas vigas laterales hacen que parte del mismo no sean muy adecuadas si quieres disfrutar de una buena vista del escenario al completo. Típica fabrica antigua re-acondicionada para este tipo de menesteres, con el ropero y los baños en una planta baja y un lateral accesorio donde estaban el merchandising y una de las barras.

Llegué algo justo de tiempo para mis hábitos conciertiles así que pase rápido a dejar la ropa de abrigo en el ropero y sin perder mucho tiempo me acerque a una de las barras a pedir una cerveza (había Heineken, cosa no habitual así que por una vez pudimos darle la espalda a la Kolsch) para acto seguido buscar un hueco para ver a los primeros teloneros. Como siempre por aquí, puntualidad alemana, y justo a las siete y media salían a escena un grupo japonés (que poco tenía que ver con los grupos británicos anunciados en la entrada) llamado Coldrain, que sinceramente lo dieron todo en el escenario y le pusieron muchas ganas pero no terminaron de calar entre el público. Entretenido de cualquier modo y con algunos buenos riffs en varias canciones. Una media hora fue todo lo que dio de sí su actuación tras la que dejaron paso a los alemanes Callejon. Este grupo de Dusseldorf parecía tener muchos seguidores ya que vi muchas camisetas por todo el recinto y cuando salieron al escenario la gente los recibió estupendamente. Sin embargo, a mí no me gustó en absoluto su actuación. He de reconocer que no los había escuchado antes pero si había oído hablar bien de ellos. Quizás el sonido, quizás mis gustos personales, el caso es que me resultó bastante aburrido, hasta el punto que aproveché para ir un tanto hacia atrás y echarle mano a otra cerveza.

Por suerte (esta vez), a los teloneros aquí les tienen el tiempo cronometrado y en apenas cuarenta y cinco minutos tuvieron que recoger para dejar paso al grupo principal de la noche.

Sobre las nueve y media se apagaban de nuevo  las luces y sonaba el “Oh fortuna” de la opera Carmina Burana (si, aquella de “Conan el Bárbaro”) para a continuación hacer su entrada en escena los "Bullet for my Valentine" que arrancaron con la canción “Raising Hell”. El concierto transcurrió un poco a los trompicones ya que si no entre todas las canciones, si demasiado a menudo, los componentes desaparecieron del escenario dejando espacios de tiempo excesivamente largos entre corte y corte, lo que le robó algo de encanto al concierto. El repertorio se basó principalmente en sus discos anteriores con apenas tres canciones de su nuevo disco “Temper Temper” cuya imagen presidia el escenario. El mejor momento para mi llegó, sin lugar a dudas, en los bises, cuando se marcaron un estupendísimo cover del inmortal “Ace of Spades” de Motörhead para acto seguido cerrar con su canción quizás mas conocida “Tears don’t fall”.

Un buen concierto, sin llegar a ser “gran” concierto, ya que para mi gusto se quedaron un poco cortos, apenas una hora y veinte minutos, y los cortes prolongados que en algunos casos enfriaron un poco el ambiente general. Musicalmente el guitarrista principal es una gozada aunque en el solo que se marcó abusó sobremanera de la distorsión. Un grupo que va a cumplir diez años en escena y que hace buena música, si te gusta el género, claro.






Sin aburriros más me despido hasta la próxima, que espero que sea más pronto que tarde.

viernes, 20 de diciembre de 2013

De paseo por los mercadillos


Hace ya unos días os contaba sobre el post de mercadillos navideños que había escrito para el blog amigo de “El Colonés”. Bien, hoy vamos a dar un paseo virtual por ellos.

Si llegáis al centro de la ciudad, digamos a la catedral, a solo unos pasos se encuentra una de las vistas de la ciudad que no deberíais perderos en estas fechas (si os gusta la Navidad, claro!). Acercándonos a la cervecería Fruh, veremos el mercadillo justo delante de la inmensa catedral iluminada en ese tono azulado y tendréis una foto inolvidable para enseñar a los familiares y amigos para que se animen a haceros una visita en los fríos meses de invierno.

Entrando en el mercado, atestado de gente, lo primero deberemos armarnos de paciencia porque los ríos de gente hacen que caminar por dentro del mismo sea complicado. No os digo nada si es fin de semana.

Una cosa que es tónica general en todos los mercadillos es que donde más gente hay, es donde se vende comida o bebida, así que si lo que queréis es tomar un Glühwein o comeros un rico pincho moruno, buscar donde se apelotona aún más la gente y ahí está vuestro destino.

El mercado de la catedral tiene un escenario en el centro en el que suele haber actuaciones. Si conseguís haceros con un huequecito podréis disfrutar una bebida caliente en el mejor ambiente navideño.

Desde este mercado es muy fácil llegarse a Altmarkt, otra de las zonas más concurridas, pero visita ineludible por su fantástica ubicación y decoración. Cruzarlo vuelve a ser difícil y en el centro de la plaza suele haber también música navideña en vivo. Desde aquí, y sin que parezca que salgamos del mercado, llegaremos al mercadillo de Heumarkt, quizás el más entretenido y concurrido por eso de la pista de hielo (este año la más grande de Alemania). Las casetas de dos plantas con mirador a la pista de hielo son difícilmente accesibles por la marea humana, pero también aquí tendrás música alemana en directo y podrás disfrutar de un paseo por las tiendecitas y algo de comer y beber.

 
He hecho un montón de fotos para que os hagáis una idea de lo que se puede ver en las tiendecitas. La oferta es tremendamente variada. Podemos comprar dulces típicos navideños, quesos, embutidos, bebidas, aceites, infusiones, velas, ropa de abrigo, decoración navideña y no navideña, joyas, bisutería, artículos artesanales, tallas de madera, y un largo etcétera. Vamos que si estas de visita y quieres llevar algo de recuerdo el problema será elegir el qué. También puedes llevarte una tacita de las que te dan (bueno, te compras) con la bebida. Ya sabéis que si las devuelves te devuelven el dinero, pero siempre te puedes quedar con ella.










Para terminar el paseo te diré que no vas a pasar hambre, puesto que a las ya archiconocidas salchichas se unen como decía los pinchos morunos, de cerdo o pollo, las Reibekuchen o Flammkuchen, el  queso fundido, los gnocchi, las frituras de todo tipo, los champiñones, o lo que a mí más me gusta, un bocadillo de salmón al estilo de Laponia.


Qué, ahora no me digáis que no tenéis ganas de ir corriendo a uno de ellos.

Un saludo.