martes, 5 de noviembre de 2013

Tarja Turunen - Colonia 02.11.13


El pasado sábado teníamos un hueco especialmente reservado para asistir al concierto de Tarja Turunen. Hacía ya tiempo que tenía las entradas en casa, pero cuando eso pasa, no ves llegar el día, y cuando llega el día todo pasa muy deprisa.

¿Qué quién es Tarja Turunen? Bueno, a los seguidores metaleros no creo que haya que darles explicación alguna. Al resto, a lo mejor les suena el grupo fines de metal sinfónico Nightwish. Bien, pues Tarja se hizo famosa precisamente por ser la cantante de ese grupo, o por hacer famoso al grupo en sí, eso ya va en gustos.

Yo no tuve la suerte de poder ver a Nightwish en directo con ella, aunque si los he visto con las dos cantantes que la han seguido, Anette Olzon (en Dusseldorf el año pasado) y con Floor Jansen (en Wacken este mismo año).

En cuanto supe que cantaba nada menos que en Colonia no dude un instante en comprar las entradas. El local del concierto, llamado Gloria Theater, se encuentra en la calle Apostelnstraße, muy cerca de Neumarkt. Es un lugar conocido por los habitantes de la ciudad por ser un local en el que a menudo se graban programas para la televisión (veréis muchos camiones de la WDR en la puerta) al igual que también hay obras de teatro y otros conciertos o fiestas.

El local no es muy grande y la acústica se vio un poco empañada. A las 19.30 y con puntualidad alemana salieron a escena los teloneros, un grupo para mi completamente desconocido, Scala Mercalli creo que se llaman. Con cantante femenina también pero que ni por la música ni por la voz hicieron un gran trabajo para mi gusto.

A las 20.20 salía a escena el grupo que acompaña a Tarja y al poco salió ella a escena. El clamor del público era increíble, entregados sin que siquiera empezase a cantar. Y claro, cuando empezó eso ya fue un no parar. Muchas canciones de su nuevo disco interpretadas magistralmente, no solo con su voz sino también con el gran acompañamiento que tiene de su banda. A destacar el batería de la misma y el contrabajo acoplado para darles un sonido más melódico.

Después de las primeras 7 canciones y mientras interpretaban “Never enough” Tarja dejó a la banda para cambiar de indumentaria y retomar el concierto repasando los éxitos de sus anteriores discos. A la hora de los bises, que se hicieron un poco de rogar, salieron de nuevo a escena, con Tarja ataviada con la ropa que le sirve de portada del último disco y abriendo los bises con el primer corte del mismo “Victim of Ritual”. Después nos sorprendería recordando su época de Nightwish con “Wish I had an Angel” para terminar con “Until my last breath”. Ante la insistencia del público que no parada de ovacionar la actuación Tarja agradeció muchas veces a los asistentes y nos regaló con la que sí sería la última canción de la noche, versionando a Gary Moore como ya había hecho antes con Nightwish en “Over the hills and far away”.

En resumen un gran, gran, concierto con una voz cuidada al máximo que me hizo pensar como ya pasó en Wacken, que pena no haber podido verla con Nightwish. Y es que las canciones de la banda finesa, en su época dorada con Tarja, no son lo mismo interpretadas por voces menores. Creo que se pierde algo del misticismo y la épica que tiene esa música. Y no es que Anette lo hiciera mal, los vi en Dusseldor el año pasado y el concierto estuvo genial, sobre todo las canciones que se habían hecho desde el principio para ella y para su voz, pero en las antiguas siempre esperabas algo más. En Wacken dieron un gran espectáculo de luz y color y la música sonó como nunca, pero lo siento por Floor Jansen, pero no llega a ninguna de sus predecesoras. De Tarja esta a años luz después de lo del fin de semana. Aunque claro, esto es sólo mi humilde opinión, y mis oídos ya están un poco magullados de tanto heavy metal.
Os dejo con unas fotillos del evento, muy malas por cierto. Mi movil no da para mas en ambientes tan oscuros.




 

 

lunes, 4 de noviembre de 2013

Wild West - Una aventura inolvidable (día 12)

Dia 12: San Francisco - Monterey (118 millas)

Nos acercábamos poco a poco al final de nuestra aventura pero aún nos quedaban unos días que disfrutar a lomos de nuestras máquinas (a estas alturas ya eran "nuestras"). Amanecíamos en San Francisco y le dábamos una última mirada al Golden Gate antes de empacar de nuevo. Esa mañana sí veríamos la típica niebla.
La niebla que se acercaba al puente sería un tanto más espesa a la salida de la ciudad, pero nos daría tregua pronto y al llegar al mar ya nos habría abandonado y nos dejaría contemplar las casas unifamiliares al lado de la costa.
La vegetación es realmente peculiar, azotada por el viento, plantas rastreras de múltiples colores. Al otro lado la playa con una gran cantidad de vida, sobre todo pájaros de todo tipo.

Nuestro objetivo único del día sería enlazar con la famosa Pacific Coast Highway o Ruta 1 para no abandonarla hasta el destino final del viaje en Los Angeles. Esta carretera paisajística es conocida en el mundo entero y doy fe que merece la pena, aunque quizás habíamos visto ya cosas realmente impresionantes para que nos sorprendiéramos fácilmente.
Circularíamos por bosques de eucaliptos y por los vastos campos de labranza de California. No os puedo decir lo estupendo que es circular por esos inmensos campos de fresas, ese olor increible a las fresas recien cogidas.




Y de nuevo con el mar a nuestra derecha. Música clásica en la moto para acompañar el paisaje y con el rabillo del ojo controlando el agua, nos habían dicho que podían avistarse ballenas. Veríamos bandas de pelícanos, cormoranes, albatros, pero ninguna ballena. Acantilados interminables con calas y playas salvajes.

Naturaleza en estado puro, sin una huella del ser humano en grandísimas extensiones con rincones y rincones para perderse y hacer unas estupendas fotos con nuestras motos. Todos querían subirse a ellas.




Pararíamos a comer en un restaurante llamado Whale City con un estupendo color amarillo. De nuevo las miradas a lo lejos para ver si veíamos a los cetáceos pero no tendríamos suerte.
Nuestro destino era la localidad de Monterey, al que llegaríamos con tiempo suficiente para visitar su acuario, que a pesar de ser conocido como uno de los más importantes de América, no nos resultó demaisado impresionante (si has estado en Valencia, todos parecen pequeños). De cualquier modo pasamos una muy buena tarde observando a los animales a la orilla del mar y aún quedaría tiempo para darnos un baño en la piscina del hotel antes de irnos a cenar.


Esa noche sería memorable. Aún la recuerdo y me entra la risa. Qué bien lo pasamos. Sin organizarlo demasiado terminamos casi toda la expedición motera, a excepción de nuestro compis brasileiros, en un karaoke típico yankee. Nuestros guías se unieron a la fiesta (alguno no muy animado) y los amigos alemanes llegaron con los deberes hechos hasta arriba de cerveza (o de lo que fuera), el caso es que estaban la mar de graciosos y charlatanes. Para rematar, entre medias de un montón de gente que canta genial (yo creo que les pagan o algo así) cantamos nosotros (mi hermano y yo) "The trooper" de Iron Maiden para dejar a los parroquianos con la boca abierta jajajaja. Por supuesto que la calidad de los cantantes era perfectamente cuestionable. El sitio típicamente americano, quizás una de las mejores cenas del viaje, con un buen vinito y todo.


Nos recogeríamos a dormir dejando a nuestros guías seguir con su fiesta particular. Al día siguiente descubriríamos nuestro error... pero eso ya es otra historia.

Continuará....
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